El presidente Andrés Manuel López Obrador confirmó que dio la orden de ofrecer asilo político al presidente de Bolivia, Evo Morales, conforme a la tradición diplomática de México.

“Me siento muy orgulloso de encabezar un gobierno en donde se garantiza el derecho de asilo. Es un timbre de orgullo, por eso mi reconocimiento al secretario de Relaciones Exteriores, al cuerpo diplomático y a las Fuerzas Armadas. Yo di la instrucción de ofrecer el asilo y he estado pendiente. Afortunadamente cuento con un equipo de gobierno de primer orden”, remarcó.

En conferencia de prensa matutina dijo que la política exterior de la Cuarta Transformación “retoma lo mejor de la historia diplomática de México y en este asunto se reconoce la importancia que ha tenido el garantizar a perseguidos políticos asilo en nuestro país. Esto viene de lejos”.

El jefe del Ejecutivo dijo que respeta la inconformidad de los conservadores ante esta decisión, sin embargo, “también quiero que comprendan que estamos encabezando una transformación, que no vamos a seguir el camino trillado de siempre”.

“No nos estamos peleando con nadie. Estamos llevando un política de principios con apego a la Constitución. Somos un país libre, soberano y nos respetan porque sabemos respetar. Esa es la política exterior que estamos llevando a la práctica. La Cuarta Transformación va, de todas maneras, va”, enfatizó.

El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, detalló las dificultades por las que atravesó la Secretaría de la Defensa Nacional durante el proceso para apoyar al presidente Evo Morales en su salida de Bolivia debido al golpe de Estado.

Reiteró que la postura de México será la de solicitar a la Organización de los Estados Americanos interceder a fin de que se fomente el diálogo para proteger la democracia en ese país.

Aclaró que el ofrecimiento de asilo al presidente boliviano no genera ningún tipo de tensión con Estados Unidos y que este contexto únicamente refleja diferencias de enfoque.

“Tenemos diálogo y entendimiento con Estados Unidos (…) la relación con Estados Unidos está en los mejores momentos de los últimos años y se basa en la buena comunicación entre los dos presidentes. Hay un respeto mutuo y un reconocimiento del peso de México y su democracia. Es un gobierno vigoroso, fuerte y legítimo. Eso determina que la relación entre ambos países no sea de sumisión”, aseveró.

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